Los 4 mitos más comunes sobre los ojos

Seguro que más de uno ha oído innumerables mitos sobre los ojos y más de uno se habrá planteado si esto es real o tan solo son eso, mitos. 
Desde Clark queremos resolverte todas estas dudas que se te han generado y, sobre todo, queremos revelarte qué parte de todo eso que se dice es mito y qué es verdad. 


Mito 1: “Si comes zanahoria verás mejor”


Generación tras generación, padres y abuelos nos han intentado convencer de este mito. Seguro que a más de uno cuando era niño le han dicho “Si comes zanahoria verás mejor”. Lo cierto es que los padres se lo dicen a sus hijos para que coman verdura sin rechistar. Además, a esto hay que añadirle que en los dibujos animados siempre encontrarás a un conejo maravilloso comiendo zanahorias y teniendo una vista espectacular.

Sí, es cierto que la zanahoria contiene muchísima provitamina A, uno de los dos tipos de vitaminas A que podemos encontrar en la alimentación y que mejora nuestra salud visual. Pero, esta provitamina A no se encuentra exclusivamente en las zanahorias, está en todo tipo de verduras y frutas. Además, la vitamina A está catalogada como liposoluble (si hay excesos no se elimina y se acumula en el tejido graso) y solo se necesita una pequeña cantidad. Por tanto, es bueno tomar vitamina A, pero el hecho de tomar más cantidad no implica que la vista vaya a mejorar exponencialmente.

Este falso mito proviene de la II Guerra Mundial cuando se decía que la agudeza visual de los soldados británicos para adelantarse a los movimientos de los alemanes se debía al exceso de zanahorias que estos consumían durante la cena. 

Mito 2: “ Los bebés tienen los ojos azules por la lactancia”


Seguro que si pensamos en la imagen de un bebé, nos viene a la cabeza un bebé con ojos azules. Existe la creencia de que esto es debido a que se alimentan de leche materna y que el color cambia cuando pasan a una dieta sólida. Pero nada de esto es cierto, la melanina es la culpable de este factor.
Al nacer, los bebés no tienen la melanina desarrollada y esto hace que la pigmentación del ojo sea de esa tonalidad clara. De hecho, el color definitivo de los ojos no se conoce hasta pasados los dos años de edad, ya que la acumulación de melanina es un proceso progresivo. Si bien algunos bebés alcanzan el color definitivo de sus ojos a los seis meses. 


Mito 3: “El embarazo aumenta la miopía”.


El estar embaraza es sinónimo de cambios hormonales en el cuerpo de la mujer. Los cambios de ánimo y humor, el crecimiento del cuerpo o la sensibilidad de la piel son de los más frecuentes, pero en ocasiones también se producen cambios en la visión. Todas estas alteraciones suelen ser transitorias, pasados los meses de gestación y el periodo de lactancia el cuerpo se restablece. 

El aumento en la graduación de miopía puede ser causado por diversos factores. Uno de ellos, y el más común, es la retención de líquidos. Esto puede ocasionar que la córnea acumule líquido y, por tanto, varíe un poco su curvatura afectando así la visión de la madre. Esta variación en la visión afecta sobre todo a aquellas mujeres que con anterioridad a su embarazo ya sufren problemas de visión. Para que estos cambios no se conviertan en definitivos, es recomendable ponerlo en conocimiento de un especialista por si hubiese algún remedio para ser tratado.
Es por este motivo por el cual siempre se recomienda a las mujeres que están pensando en tener hijos aplazar la operación para corregir la miopía. Puede que estos cambios hormonales vuelvan a desarrollar ese problema de visión y la operación no será efectiva. 


Mito 4: “Veo mal porque paso muchas horas viendo la TV”. 


Desde muy pequeños los padres recomiendan a sus hijos no mirar la televisión demasiado tiempo y alegan que esto les causará problemas en un futuro. Pero nada más lejos de la realidad, ver la televisión no daña la vista; así lo afirma Richard Bensinger, portavoz de la Academia Americana de Oftalmología. 

El uso de pantallas puede causar fatiga ocular, pero esta no es la principal causa de la pérdida de la agudeza visual. No obstante, si la persona se ubica muy cerca de la pantalla, puede desarrollar ojo seco, algo corregible con el uso de lágrimas artificiales. Para evitar esta fatiga visual te recomendamos descansar la vista con la regla de los 20-20-20. Cada 20 minutos, mira algo que esté a 20 pies (6 metros de distancia) durante 20 segundos.

La realidad es que con los televisores de pantalla plana no existe evidencia científica que justifique estos temores. Si hablamos del uso de otro tipo de pantallas como móviles, tablets u ordenadores el diagnostico puede cambiar, ya que estos aparatos producen emisiones de frecuencias de radio. Nadie se ha quedado ciego por ver la televisión. El riesgo más común al que enfrentarse es que los ojos se te sequen y se cansen por mantener el mismo foco de visión durante un tiempo prolongado.

 

Si eres usuario de lentillas, es recomendable usar unas que reproduzcan la película natural de la lágrima para que el ojo se seque lo menos posible. Desde Clark te ofrecemos la posibilidad de probarlas durante 5 días pagando solo 3,65€ de gastos de envío.

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